Siento muchísimo el atraso. Finalmente, aquí está el capítulo 15. No he tenido tiempo de revisarlo (siento mucho mi falta de tiempo), así que si es que le pillan algún error (idea incompleta, comas o puntos mal puestos, etc.) les agradecería que me lo hicieran saber. ¡Espero que lo disfruten!
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Volver a Santiago fue como ponerle pausa a lo que comenzaba a ser una trágica película. Caminar nuevamente por las calles del mundo muggle era algo tranquilizador para Diego, quien ya se había acostumbrado a caminar por los pasillos de Lafken recibiendo insultos de parte de los puristas. Apenas llegó fue a almorzar a casa de su padre junto a su madre. Según ella, no había recibido carta alguna de parte del chico. No supieron darle explicación al hecho. Según Gerardo, no era algo común. Generalmente, había dicho, cosas como esta se ven cuando una carta es interceptada. Fue un dato que no ayudó a calmar los ánimos de Diego. Se dio cuenta al estar con su padre de que el profundo enojo que tenía en su contra se había apaciguado un poco. Pudo estar con él durante todo el almuerzo sin sentir punzadas de ira ni nada parecido, algo que hasta al mismo Diego le extrañó.
Lo primero que hizo al volver a su casa fue contarle a su madre absolutamente todo lo que había pasado en el primer semestre de clases. A pesar de no haber recibido la carta de Diego, su madre se había relajado respecto al tema. Por supuesto, aún seguía molesta y ponía muecas cuando se mencionaba el tema, pero los gritos que esperaba Diego no llegaron nunca. Fascinada, Casandra oyó todas la historias que Diego le contó durante los primeros días de vacaciones, en los escasos momentos en los que se veían. Como al chico, a Casandra le costó entender en un principio el conflicto con los puristas, dado que no podía entender cómo se podía discriminar a alguien por ser hijo de muggles.
A los pocos días se reunió con sus amigos de la escuela, quienes indagaron hasta el cansancio acerca del colegio nuevo de Diego, obligando al chico a mentirles con detalle. A pesar de tener que ocultarles la nueva realidad en la que estaba sumido, el muchacho disfrutó mucho ver a sus amigos.
En un principio, le fue difícil no hacer las cosas mediante magia. La vida en Lafken lo había acostumbrado (mal acostumbrado, según madre, que aseguraba que se había vuelto más flojo) a hacer cosas de la cotidianeidad usando su varita mágica. A pesar de que su madre era la que generalmente le recordaba que no debía hacer magia fuera del colegio y frente a muggles, parecía ser ella la más ansiosa en ver las cosas que podía hacer el muchacho. Diego accedió a mostrarle algunos de los conjuros que había aprendido en el colegio. Su madre, fascinada, terminó quejándose del hecho de que ella no tenía sangre mágica. Finalmente, el muchacho terminó por hacer el aseo de la casa mediante magia (algo que le costó bastante en un principio, a decir verdad) cuando su madre se encontraba trabajando. Fue una muy grata sorpresa para ella llegar por las noches a la casa y verla impecable.
El quinto día de sus vacaciones, Diego tuvo la oportunidad de ver a Jonathan, quien había estudiando en el norte al igual que Diego en el sur. La ocasión en la que lo vio fue en una asamblea mágica de Peñalolén. El día anterior había recibido una carta indicando el día y la hora de la asamblea, por lo que el miércoles a las seis y media estuvo en la redonda y amplia habitación en la cual había estado hace ya varios meses. Frida lo saludó animosamente en cuanto lo vio, lo cual animó bastante al chico, que se encontraba muy cohibido. Después de todo, había asistido a un par de asambleas anda más y no conocía a casi nadie.
La situación en Qurpa Uta (el colegio en el que estudiaba Jonathan) era bastante similar a la de Lafken. Jonathan era también mestizo, por lo que pudo entender y comentar objetivamente las cosas a Diego, quien a su vez le comentó la situación de Lafken.
-Mi padre me ha dicho que las cosas no están mucho mejor acá… -le había dicho en un susurro Jonathan, justo en el momento en que Frida y un par de personas más pedían silencio para comenzar la asamblea.
-Buenas tardes a todos –saludó un mago alto y de cabello gris a todos los presentes. Llevaba una pluma y un pergamino en su mano y miraba a este último fijamente mientras hablaba -. En primer lugar –continuó, levantando la vista –quisiera dar la bienvenida nuevamente a los chicos que vuelven de sus respectivos colegios para pasar las vacaciones acá –pasó su mirada por Jonathan, Diego y otros jóvenes un poco mayores que ellos. Luego de la pausa, tomó aire y continuó hablando -. El trabajo respecto al ocultamiento como magos se ha visto congelado por una situación que se ha presentado en la asamblea anterior, una discusión que se ha decidido continuar el día de hoy…
Curioso, Diego escuchó las palabras del mago con mucha atención. Minutos más tarde, una enardecida discusión entre los adultos y algunos jóvenes presentes (los mayores, dado que tanto Jonathan como Diego estaban algo cohibidos) se llevaba a cabo, en torno al tema de cambiar la forma de organización de la comuna. Un sector de la asamblea opinaba que la organización mediante asamblea era un método ineficiente y abogaba por una especie de municipio mágico, en donde hubiera una comisión de cinco personas encargada de tomar las propuestas que llegaban de los distintos sectores de la comuna y que fueran los que tomaran la decisión final luego de debates. Otro sector defendía la asamblea, desmintiendo la supuesta ineficiencia de ésta y afirmando que era el método más democrático de organización.
-¡Dense cuenta de lo ineficiente que es esto! –exclamaba una mujer rubia que llevaba una capa color esmeralda con broches dorados -. ¡Nuestro alegato no es infundado: antes de comenzar esta discusión llevábamos más de dos sesiones decidiendo acerca de qué hacer con un caso de magia frente a muggles!
-¡Pero por supuesto que se vuelve ineficiente cuando gente como tú se opone a que avancen los temas! –le contestó entonces Frida, apuntándola con el dedo -. ¡Lo único que han hecho antes de esto es impedir que los temas avancen poniendo objeciones ridículas!
Así, la discusión se extendió por más de una hora, entre insultos, mentiras desmentidas que eran, a su vez, desmentidas, gritos y llamadas de atención. Finalmente, se decidió hacer votaciones para decidir qué sistema se adoptaba, dado que no se había podido llegar a un consenso. Para ello, se formó una comisión que estaría a cargo de contar los votos, integrada por diez miembros, tanto puristas como anti-puristas. Este detalle en los integrantes de la comisión fue algo de lo que se preocuparon los mismos anti-puristas. A las ocho y quince Diego se dispuso a volver a su casa, en compañía de Jonathan y su padre. Diego salió un poco confundido de la asamblea, sin saber qué partido tomar frente a la situación. El tema salió durante el camino a casa.
-No hay que dejarse engañar por esos tipos –dijo en voz alta cuando cruzaban Avenida Tobalaba -. Están sedientos de poder… y son ellos mismos los que no dejan progresar a las asambleas.
-No entiendo qué tiene de malo lo que proponen ellos… -contestó tímidamente Jonathan, a quien Diego observaba. No podía entender cómo alguien tan delgado anduviera tan desabrigado con el frío que hacía en esos días.
-Cuando las decisiones son tomadas por un pequeño grupo de personas pueden ser fácilmente llevadas por un único rumbo… y cuando tienes a un grupo de puristas que quiere ese tipo de toma de decisiones, imagínate qué clase de decisiones pueden llegar a tomar –le contestó decididamente su padre, mirando hacia delante.
Fue como un cachetazo. Fueron tan reveladoras las palabras del padre de Jonathan que Diego solo oyéndolas se pudo dar cuenta de lo terrible que era la idea que estaba proponiendo ese grupo de magos. De pronto se imaginó el panorama que en Lafken comenzaba a desarrollarse aplicado a una realidad mucho más amplia: la de su comuna. Con puristas tomando las decisiones por los magos de Peñalolén, podrían aplicarse medidas discriminatorias a los sangre sucia, por dar un simple ejemplo.
Durante los siguientes días se mantuvo más bien pensativo, algo encerrado en su casa esperando a que le llegara una nota avisándole de la próxima asamblea. En realidad, le preocupaba mucho la situación. De todos modos, el método de los puristas no estaba demasiado profundizado. Suponía que los cinco que decidirían por toda la comuna serían elegidos democráticamente. En ese caso, tendrían que dar la pelea (si es que ganaba la votación el método que ellos proponían) para que no fueran solo puristas los que estuvieran en ese grupo de cinco.
El fin de semana llegó y, dada la insistencia de Gerardo, Diego terminó yendo a visitarlo el fin de semana. Lo único que quería el chico era quedarse esperando a que le avisaran de la próxima asamblea, pero su padre terminó convenciéndolo de que era inútil quedarse en casa esperando. De todas maneras se iba a enterar y, en caso de que fuera el fin de semana, el mismo Gerardo lo iría a dejar. Pasar el sábado y domingo con su padre fue algo bastante agradable. No sabía bien si era por querer hablar con él o por las ansias que tenía, Diego terminó conversando de manera profunda con su padre acerca de la organización comunal que se tenía en Santiago. En Providencia, la comuna en la que vivía Gerardo, las asambleas tomaban un rumbo similar al que estaban tomando en Peñalolén.
-Es como si fuera una conspiración… -le dijo su padre, muy serio, la tarde el sábado -. Al parecer en el resto de las comunas también se está llevando a cabo esta misma discusión.
-¿Una conspiración? –repitió Diego, sin entender bien a lo que se refería su padre.
-Así es. Quizá los puristas se están organizando… no es raro. En la historia es un hecho bastante repetitivo, aunque bastante nuevo en Latinoamérica –le contestó Gerardo.
-En Lafken pasa al revés –le contó el chico.
-Umma me lo ha comentado… al parecer Xegolt está demasiado preocupada.
-Si… y los castigos son cada día más severos… ¿por qué crees que me han castigado del modo en que me han castigado?
-Oh, claro… -contestó, pensativo, su padre. De pronto, Gerardo abrió los ojos enormemente y miró a Diego -. ¡Diego! ¿Qué decía tu carta, la que no le llegó nunca a Casandra?
-Nada… le contaba por qué me habían castigado…
-¿Decía que saliste de los terrenos del colegio con Fawn y Visic?
-Sí…
-¿Y le habías dicho eso a Xegolt?
-No, pero ¿por qué me preguntas todo esto? –inquirió desconcertado Diego.
-¿No será que Xegolt interceptó la carta para averiguar los motivos reales por los que te saliste del colegio? –Diego tragó saliva, entendiendo lo peligroso que podría ser eso -. No hay cómo averiguarlo…
La idea de que la directora de Lafken había interceptado la carta que Diego había escrito a su madre explicando con lujo de detalle lo que había hecho esa noche y con quién. Tal hecho pondría en peligro no solo la estadía de Diego en Lafken, sino a Visic y Fawn, a quien Xegolt echaría del colegio con gusto. A pesar de la preocupación que a partir de ese momento comenzó a crecer en su interior, Diego se fue el día domingo de la casa de su padre sintiendo que todo el odio que sentía por él había quedado erradicado.
En cuanto llegó a su casa, su madre le comunicó lo que él tanto esperaba. Las votaciones se realizarían a lo largo de todo el día martes y los resultados serían comunicados en la próxima asamblea que se efectuaría el jueves. El nerviosismo fue otro sentimiento que se apoderó de Diego en los siguientes días, cosa que fue percibida tanto por su madre como por Tomás y Hernán (sus amigos del colegio), con quienes se reunió el lunes. Una vez más tuvo que recurrir a la mentira para disfrazar a realidad a sus amigos. Fue algo frustrante para él contarle el tema a su madre y que ella no se diera cuenta de lo delicada que era la situación. Claro, ella aún no había recibido insultos ni mucho menos de parte de un mago. Ella no sabía lo que era ser abordada por tres estudiantes y que te golpearan hasta perder el conocimiento.
Cuando despertó el martes fue como si se despertara de una pesadilla horrible. Lo cierto era que no recordaba haber soñado, pero su corazón, que latía con fuerza, y el sudor que lo empapaba le indicaban lo nervioso que estaba. Se duchó y vistió lentamente, como alargando cada vez más el momento. En realidad, el nerviosismo que sentía en ese momento no sería nada comparado con el que sentiría el miércoles por la noche, o el jueves cuando fuera caminando hacia la botillería por la cual se accedía a la sede de la asamblea mágica de Peñalolén.
Al aparecer en la habitación circular que era la sede se encontró frente a una mesa sobre la cual había una urna y tras la cual estaba parada Frida y otros dos magos. La bruja sonrió a Diego cuando este se acercó a ella con expresión de perdido. Tras la mesa se extendía el resto de la habitación. Pequeños cubículos separados por cortinas llenaban todo el espacio, dejando un par de pasillos.
-Buenos días, Diego –lo saludó Frida -. ¿Me podrías dar tu nombre, dirección y entregarme tu varita?
Extrañado, Diego se metió la mano en el bolsillo buscando su varita mientras le decía su nombre completo y dirección a la bruja, que hacía unas marcas en un pergamino que tenía sobre la mesa.
-Siento molestarte con todo esto, pero es el procedimiento que debemos seguir para asegurarnos de que no haya ningún votante de más –aclaró la bruja, mirando de reojo a los magos que estaban a su lado, como culpándolos. Diego reconoció a uno: era de los que habían defendido la idea de acabar con la asamblea. Lo miró con desagrado mientras Frida examinaba su varita y hacía otra marca en el pergamino que tenía sobre la mesa -. Debes entrar sin la varita a votar, Diego. Ya puedes pasar.
Cuando Diego pasó a su lado, Frida le pasó una pluma y un pergamino. Leyó el voto cuando estuvo ya en un cubículo y con la cortina cerrada. Apenas dos opciones: Sí asamblea mágica y No asamblea mágica. Estuvo varios segundos parado pensando en cuántos votos habrían hasta el momento para el No asamblea mágica. Esperaba con todo su ser que hubiera pocos, poquísimos. Hizo una raya vertical en el espacio correspondiente a Sí asamblea mágica, dobló el pergamino en dos y salió del cubículo con la pluma en una mano y su voto en la otra.
-¿Todo bien? –preguntó Frida, cuando Diego pasó nuevamente a su lado.
El chico asintió con la cabeza mientras depositaba su voto en la urna. La bruja le devolvió a su varita y, con la propia, hizo una marca de color azul en la mano derecha de Diego.
-Desaparecerá mañana, descuida –lo tranquilizó, al ver la cara de sorpresa que ponía el muchacho -. Es otra medida preventiva –alzó las cejas -. Nos veremos el jueves.
Diego se despidió de los otros magos y emprendió el camino a su casa. El presentimiento que había tenido hace poco más de dos horas era cierto: comenzaba en ese momento a crecer el nerviosismo en su interior, de una manera mucho más descontrolada que el que había sentido esa mañana. No sabía, en realidad, por qué se sentía tan nervioso. Haciendo una autocrítica, no entendía del todo lo terrible que podía ser un poder resolutivo enteramente purista. Sin embargo, el nerviosismo estaba allí, casi como un instinto del chico ante la situación que vivía.
El miércoles fue acumulación de nerviosismo para Diego. Intentó distraerse leyendo, practicando conjuros y demás cosas, pero no consiguió nada. Sencillamente no podía sacarse los resultados de la votación de su cabeza. Y seguía sin entenderlo, sin darse cuenta de por qué estaba pasando eso. No recordaba haber estado tan nervioso nunca antes. Luego de todos los fallidos intentos por distraerse dentro de su casa había decidido salir a caminar, sin rumbo alguno, como solía hacer antes con sus amigos. La lluvia caía fuertemente, por lo que tuvo que salir con un paraguas. A partir de ese día, habían dicho en las noticias, llovería toda la semana. Ya era hora, decían también, pues la contaminación de la ciudad había llegado a niveles poco frecuentes, aunque que se volvían más frecuentes producto de la sequedad del año. En realidad, durante la tarde no consiguió más que cultivar el nerviosismo que tenía. Al no poder distraerse, todos sus pensamientos estuvieron enfocados en el resultado de las votaciones. En ese hecho en particular, pues su imaginación no le permitía ahondar mucho en las consecuencias.
Una vez más el sudor lo empapó al despertar por la mañana. Los nervios del chico estuvieron tensos todo el jueves. De hecho, estuvo acelerado el día entero. Esta rapidez con la que actuó el chico el día completo no hizo más que ayudar a que sus nervios fueran en un aumento vertiginoso, pues se mantuvo gran parte del día desocupado, tendido sobre su cama pensando en lo que en cuatro horas, tres horas, dos horas más ocurriría.
Caminó bajo su paraguas mucho más rápido de lo que lo había hecho en otras ocasiones. Salió bastante adelantado, ansioso. Por los costados de Avenida Grecia corrían aguas oscuras, acumulación de la abundante lluvia que caía y había caído durante la noche. Al pasar los automóviles, Diego se alejaba más de la calle, evitando que le salpicaran del agua sucia que corría bajo las ruedas de los vehículos.
Cuando llegó a la sede, no había nadie allí. El tendero de la botillería lo miró con desconfianza cuando Diego se acercó a hablar con él. De hecho, tuvo que pedirle por favor que lo dejara entrar porque hacía mucho frío. Una pésima excusa, en realidad, porque en la habitación –cuyas paredes eran de piedra –hacia un frío hasta más intenso que en el exterior. De todos modos, se sintió más cómodo esperando allí dentro. No fue mucho el tiempo que tardaron el resto de los magos y brujas de la comuna en llegar. La tensión se percibía en muchos de ellos, aunque hubo varios que llegaron con una sonrisa de oreja a oreja. Diego reconoció a algunos, temeroso por lo que podría significar esa sonrisa.
En cuanto el mago alto de cabello gris que en la asamblea anterior había dicho las primeras palabras se puso de pie, todos guardaron silencio casi de inmediato. El muchacho, nervioso, no se había percatado de que Jonathan y su padre, ambos con un aspecto tenso, se sentaron a su lado. Antes de comenzar a hablar, esbozó una sonrisa dirigida a un sector particular de los magos y brujas que se encontraban en el lugar.
-Muy buenas tardes –saludó, pasando la mirada por toda la habitación, que había recuperado su aspecto normal -. Los resultados de la votación realizada el día martes recién pasado han sido cincuenta y ocho votos a favor del sistema organizativo denominado municipio mágico contra treinta y cuatro votos a favor del sistema organizativo denominado asamblea mágica –guardó silencio unos segundos, en los que solo se oyó el rasgueo de una pluma al escribir sobre un pergamino. Fijó su vista en el pergamino que tenía en las manos y comenzó a leer -. Por los resultados arrojados, se cambiará el sistema de organización de los magos y brujas de la comuna al del municipio mágico, el cual estará constituido por una asamblea de debates a la que llegarán los temas que competen a la comuna; en esta asamblea, todos los magos y brujas de la comuna debatirán en torno a los temas; luego de los debates, la comisión resolutiva tomará la decisión acerca del tema y llevará a cabo tal decisión. Esta comisión estará formada por cinco magos y brujas de la comuna, los cuales serán elegidos democráticamente y deberán contar con un secretario y dos voceros, encargados de ponerse en contacto con los órganos representativos de otras comunas. Por tratarse de…
Conforme avanzaba en su lectura, Diego sentía que se iba hundiendo más y más en su asiento, como si estuviera cayendo en un agujero sin fondo. Creía que esa misma sensación la tendrían los treinta y dos votantes que habían sufragado a favor de la asamblea. En realidad, le era desconcertante que las votaciones hubieran terminado de esa forma. La buena disposición de la gente al participar en la asamblea era algo que no concordaba con los resultados. ¿Acaso sería que por la nula voluntad de cooperar de los puristas habían terminado convenciendo a la gente de que la asamblea era ineficiente?
-…hasta la fecha, se continuará con el sistema de asambleas que funcionaba de manera ineficiente hasta ahora –concluyó el mago. Dobló el pergamino en dos, lo guardó en su bolsillo y tomó asiento.
Los rostros de satisfacción de los puristas lo seguirían hasta su casa una hora más tarde. No entendía bien las razones de que le afectara tanto algo así. Era algo totalmente nuevo para el chico. Su reciente y precoz (como decía su madre) inclusión en la política lo hacía sentir extraño. La asamblea de ese día jueves prosiguió con toda la fluidez que había tenido durante las primeras veces que Diego había asistido. Cuando caminaban por Grecia hacia el oriente junto con Jonathan, su padre y Frida, los adultos comentaban la hipocresía de los puristas, que ante su victoria habían decidido cooperar con el curso normal de los temas.
Con todo, Diego llegó bastante deprimido a su casa. Escuchar las opiniones y quejas de los dos magos mientras caminaban no hizo más que agravar su estado de ánimo, aún sin entender totalmente el por qué.
Los últimos días de vacaciones fueron bastante horribles para Diego. Al día siguiente se enteró de que la asamblea de Providencia había decidido, mediante votaciones, pasar a un sistema similar al que adoptaba ahora Peñalolén. Según su padre, la mayoría de las comunas de la capital del país estaban cambiando drásticamente sus sistemas organizativos, aludiendo una vez más a la conspiración de la que le habló. Por otro lado, los puristas de Peñalolén hacían una feroz campaña propagandística para promover que los votaran a ellos para formar la comisión resolutiva de la comuna. Cada vez que llegaba a sus manos alguno de los pergaminos en los que se mostraba la foto móvil de algún mago o bruja purista, Diego lo arrugaba con odio y lo arrojaba lejos.
A decir verdad, volvió al colegio sin expectativa alguna. Tenía la convicción de que no podía haber nada peor que el panorama que Santiago le había ofrecido. Ni los castigos de Xegolt, ni los comentarios de Rebeca en los pasillos, ni nada que sucediera podría ser peor que aquello que le había hecho sentir tan mal.
Al volver a Lafken comprendió que lo que pasaba en Peñalolén y otras comunas no era más que un prefacio a lo que lo esperaba.

13 comments
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Mayo 20, 2008 a 5:05 pm
ARCTURUS
estuvo bueno el capitulo, un poco lento pero muy informativo.
aunque eso de que los votos se cuentan despues es muy impropio de los chilenos que tenomos el sistema electoral mas rapido de sudamerica. sabemos el nombre del presidente electo como a las 6 de la tarde del mismo dia de las votaciones.
Mayo 20, 2008 a 5:07 pm
ARCTURUS
eso de la conspiracion se ve emocionante. te felicito por las 1487visitas ojala y llegues a las 2000 pronto.
y espero que el tipo que escribio el mensaje antipurista en el muro comienza a actuar pronto.
Mayo 21, 2008 a 12:56 pm
Valentín
Respecto a lo del conteo de votos, la demora se debe a que, a diferencia de la política en el mundo muggle, los integrantes de las asambleas mágicas no son “políticos por profesión” o “funcionarios públicos”, vale decir, no son gente que dedique totalmente su tiempo a eso. Todos los magos y brujas que asisten a ella (y los que contaron los votos) son estudiantes o trabajadores, por lo que el conteo de votos de hace menos expedito al contar con menos tiempo para ello.
Muchísimas gracias por contribuir a que el contador de visitas haya llegado a tales niveles (ya que sé que eres de los que lee mi fic, y de los pocos que comenta).
Y no te preocupes, que ante la situación que se comienza a ver en el mundo mágico los antipuristas no se quedarán de brazos cruzados. Como ya vengo saliendo de la semana tediosa que tuve, para el Domingo estará el capítulo 16.
Saludos.
Mayo 25, 2008 a 2:22 am
Gattita
uy esto me huele a un guerra,
Junio 12, 2008 a 2:57 pm
Asus
Bueno voy a escribir un comentario, porque aunque normalmente no pongo comentarios (apenas 2 o 3 en David Harrison y el Hacedor de Reyes) ya que solo diria muy bueno y cosas así y llenaria el blog con chorradas, me parece muy poco respetuoso que la gente entre aquí a ver uno de los mejores fanfics que he visto y no diga absolutamente nada.
Aparte de eso, quiero felicitarte Valentín porque eres un gran escritor, es más,creo que estas empatado en mi lista mental de mejores escritores de fanfics de Harry Potter empatado con Martin(de El Hacedor de Reyes).Solo voy a ponerte una pequeña pega,algo que no me cuadra mucho pero que aún así le da más vida a la historia, y es que un niño de 11 años se interese en politica.Yo era igual a él (era un bicho raro),pero normalmente los xavalines a esas edades no suelen preguntarse esas cosas.Bueno,también conozco gente de 19 años que parecen tener menos idea en politica que un niño de 8 años…pero aún así me parecio raro nada más.A mi me gusta mas asi
Ya para finalizar(ya habeis visto que si me da por escribir no paro de decir burradas y desvarios xD,aparte de que spameo mucho), me gustaria saber algo que mucha gente quiere saber…
¿Cuándo saldra el 16?
Junio 25, 2008 a 10:28 pm
almablack
wuauu qe padree sta tu FF..
hace unos dias me lo encontre ii empece a leerlo ii wuau.. qe imaginacion tienes, qe padre qe te inventaste ese colegio latinoamericano!=) ii ddemuestres qe nosotros los latinos tmb tenemos Magos! jeje..
sale pues.. sigue asi.. me retriro.. spero el Domingoo el Prox. Cap.
bye…
nos vemos
Noviembre 24, 2008 a 11:14 am
golf en Córdoba
Muy emocionante! recien conozco el blog.. pero ya quiero seguir leyendo!
Noviembre 24, 2008 a 11:14 am
Hostería en Tomás Jofré mercedes
FELICITACIONES POR ESTA BITÁCORA!
Diciembre 10, 2008 a 2:42 pm
Isaac Prewett
jejej apenas hoy encontre tu fanfic y es genial xD tienes una cabeza prodigiosa y comparto el comentario de asus para mi tu y martin del hacedor de reyes son unos genios ojala que sigas asi y nos termines de traer esta historia xD no puedo esperar a que le den su leccion a esa maldita purista de Xegolt
Enero 1, 2009 a 10:13 am
Nacho Luschcora
Excelente historia, solo espero q ahora q estas de vacaciones empieces a darle un poco de tiempo al fanfic… es q ya es tiempo de q se caguen a Xegolt
Enero 1, 2009 a 10:15 am
Nacho Luschcora
por curiosidad, cuantos años tienes??
Enero 1, 2009 a 6:19 pm
anonimo
Quisiera pedir disculpas a la autor/a de este fic por hacer publicidad pero es que soy muy mal escritor y dudo que alguien lea mi fic sin hacer publicidad
http://deanmattyrichard.wordpress.com/
Mayo 22, 2009 a 6:51 pm
Compro campo en la argentina
esto me huele a un guerra… no hay duda