Como se han podido dar cuenta, la frecuencia con la que subo los capítulos de la historia ha ido en descenso, llegando incluso a no cumplir los plazos que yo mismo me he asignado.

Todo esto se debe a una cuestión de tiempo: entre el colegio y otras actividades mi tiempo se ha visto notablemente reducido, quedando un escaso espacio para lo que es este blog y la historia que desarrollo (que no ocupa un espacio prioritario en mi vida y, por tanto mi tiempo).

Es por estas razones de tiempo que he decidido dejar momentáneamente de subir capítulos. Esto quiere decir que no me comprometeré a cumplir plazos respecto a subir capítulos, sino que, en mis tiempos libres, escribiré y probablemente acumule varios capítulos antes de comenzar a subirlos nuevamente, para poder remontar la frecuencia que hace un tiempo me propuse (un capítulo por semana o más si se puede).

Espero entiendan mis motivos. Cada capítulo nuevo será anunciado en BlogHogwarts por si no revisan con frecuencia este espacio.

Saludos.

Siento muchísimo el atraso. Finalmente, aquí está el capítulo 15. No he tenido tiempo de revisarlo (siento mucho mi falta de tiempo), así que si es que le pillan algún error (idea incompleta, comas o puntos mal puestos, etc.) les agradecería que me lo hicieran saber. ¡Espero que lo disfruten!

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Volver a Santiago fue como ponerle pausa a lo que comenzaba a ser una trágica película. Caminar nuevamente por las calles del mundo muggle era algo tranquilizador para Diego, quien ya se había acostumbrado a caminar por los pasillos de Lafken recibiendo insultos de parte de los puristas. Apenas llegó fue a almorzar a casa de su padre junto a su madre. Según ella, no había recibido carta alguna de parte del chico. No supieron darle explicación al hecho. Según Gerardo, no era algo común. Generalmente, había dicho, cosas como esta se ven cuando una carta es interceptada. Fue un dato que no ayudó a calmar los ánimos de Diego. Se dio cuenta al estar con su padre de que el profundo enojo que tenía en su contra se había apaciguado un poco. Pudo estar con él durante todo el almuerzo sin sentir punzadas de ira ni nada parecido, algo que hasta al mismo Diego le extrañó.

Lo primero que hizo al volver a su casa fue contarle a su madre absolutamente todo lo que había pasado en el primer semestre de clases. A pesar de no haber recibido la carta de Diego, su madre se había relajado respecto al tema. Por supuesto, aún seguía molesta y ponía muecas cuando se mencionaba el tema, pero los gritos que esperaba Diego no llegaron nunca. Fascinada, Casandra oyó todas la historias que Diego le contó durante los primeros días de vacaciones, en los escasos momentos en los que se veían. Como al chico, a Casandra le costó entender en un principio el conflicto con los puristas, dado que no podía entender cómo se podía discriminar a alguien por ser hijo de muggles. Leer el resto de esta entrada »

Siento mucho no haber cumplido con la demora que avisé y no tenerles para el día de hoy (domingo 18 de Mayo) los dos capítulos que deberían corresponder. La semana pasada fue bastante dura para mi, pero mañana estará el capítulo 15 arriba.

¡Mil disculpas!

Chicos, siento informarles que tardaré un par de días más en escribir el Capítulo 15. Esto se debe a que la semana anterior fue particularmente tediosa (por estudios), al igual que la semana que recién comienza.

Espero me comprendan.

Saludos.

A pesar de que durante los primeros días que siguieron a aquella noche la noticia de que Diego había salido de los terrenos del colegio no fue conocida por nadie más que por Rebeca, sus amigos, Sandro y Juan, el día martes durante el almuerzo todos quienes estaban allí se enteraron inevitablemente. Diego había podido comprobar la severidad con la que eran impartidos los castigos. Tuvo que estar (y tendría que hacerlo) cumpliendo con distintas labores incluso el sábado y el domingo. Limpiar baños, ordenar archivos, limpiar la lechucería fueron entre otros sus trabajos.

En realidad, no fue tan extraño para el resto de los estudiantes lo que sucedió esa mañana. Era ya frecuente, por la severidad de los castigos que imponían, pero en realidad Diego no se esperaba que su madre hiciera algo así. Cuando el sobre rojo cayó pesadamente sobre la mesa, el chico ya sabía qué era lo que vendría a continuación. Lo había visto en muchas ocasiones. Ni siquiera se impresionó cuando como una sola voz el rumor se extendió por todo el comedor, segundos antes de que estallara la voz femenina. Lo único que lo sorprendió de todo ello fue que fuera la voz de su madre la que gritara enojada en lugar de la de su padre. No tenía idea de ningún otro contacto directo con el mundo mágico de su madre que ese vociferador. Leer el resto de esta entrada »

El resto del mes de Mayo pareció avanzar lentamente. Las discusiones en clases, que habían aminorado en el mes anterior, comenzaron a estallar nuevamente ante los últimos hechos. Los castigos impuestos a los estudiantes que discutían en clases se volvieron mucho más severos de lo que habían sido hasta el momento, sobre todo en los profesores que desde el primer mes demostraron ser los más estrictos. Así, varios de los estudiantes de primer año tuvieron sus primeros castigos, los cuales consistían en su mayoría en limpieza de baños y aula. Quienes antes protagonizaban la mayor parte de las discusiones en clase fueron quienes recibieron los castigos más duros. Rebeca, por ejemplo, fue expulsaba de la clase de la profesora Hewett por un mes, pudiendo entrar solo para los exámenes de final del semestre. Los profesores menos estrictos adoptaron otras estrategias para evitar todo roce entre puristas y anti-puristas. Un ejemplo de esto fue lo que hizo el profesor Fawn, que optó por no utilizar la palabra “ser” para evitar toda discusión o comentarios desagradables de parte de un sector de su clase. Por otro lado, se dieron un par de enfrentamientos mágicos por parte de estudiantes mayores, todos ocasionados por puristas que culpaban a otros estudiantes de haber ocasionado la explosión. Severos castigos fueron impuestos por profesores hacia ellos, aunque más suaves para los puristas, por intervención de la directora. Esto último ocasionó alegatos de muchos alumnos, que fueron acallados mediante más castigos. En resumen, el final de Mayo estuvo cargado de castigos, por lo que para Junio el colegio lucía tan limpio y ordenado como lo habían encontrado el día en que habían llegado a él. Por los días finales de Mayo comenzaron a caer también las primeras lluvias fuertes, a diferencia de las suaves gotas que caían por el mes de Abril esporádicamente. Diego, que no estaba acostumbrado a que lloviera tan seguido, se quedaba en la sala de estar haciendo tareas cuando se largaba a llover. Había otros chicos que preferían caminar bajo la lluvia. Leer el resto de esta entrada »

Solo los pasos del profesor acompañados por el sonido suave del viento se oyeron por pocos segundos, durante los cuales los estudiantes, atónitos, lo miraron atravesar la cancha hasta el lugar en donde todos luchaban hasta hace pocos segundos. Algunos de los puristas que allí había sonrieron ante la llegada del maestro, entre ellos Ludwig, quien tenía el labio roto. Ningún estudiante se atrevió a moverse, por lo que el cuerpo inerte del chico alto y fornido quedó en el olvido bajo el árbol contra el que se había estrellado.

-¿Qué está pasando aquí? –repitió, preguntándole directamente al grupo de estudiantes puristas.

-Al parecer gran parte de este colegio no sabe jugar al quodpot –contestó Ludwig, tocándose el labio roto -. Se han enfadado por nada. Leer el resto de esta entrada »

-¡Es una locura! –exclamó Sandro al día siguiente. Apenas se había enterado de que ya estaba bien, Diego había ido a buscarlo a la enfermería.

Habían salido entonces a los terrenos del colegio y se habían puesto a conversar a la orilla del río, como solían hacer. El viento soplaba, haciendo el día mucho más fresco de lo que habían sido hasta ahora los primeros días de algo que no parecía anunciar ningún otoño. Luego de contarle todo lo que había averiguado, el rubio se había quedado perplejo. Al igual que a Diego, le parecía ridículo que gente así pudiera ser directora de un colegio.

-Así es… y todo por culpa del Consejo Escolar, que está lleno de puristas o como les llamen –contestó Diego, arrojando una piedra al agua. Realmente le preocupaba la situación.

-Entonces, ¿no van a recibir ningún castigo? –preguntó Sandro, como confirmando todo lo que le había dicho su amigo.

-A no ser que inventes alguna historia en la que dejes de ser hijo de muggles, no creo.

No supo bien cómo interpretar la expresión que puso Sandro. Le pareció, en un principio, que fue algo así como un “buena idea”, pero le parecía algo demasiado ridículo como para que su amigo fuera a intentarlo. El chico de Pumaquel había quedado con marcas en la cara, como quemaduras. Leer el resto de esta entrada »

Despertó varias horas después, con los músculos de todo el cuerpo agarrotados, como si hubiera hecho muchísimo ejercicio. Sentía aún el dolor de los puñetazos, aunque ya no tenía tan hinchado el ojo. Cuando intentó respirar por la nariz, se dio cuenta de que le era imposible. Sencillamente no entraba aire por esa vía. Tanteó con sus manos y sintió una venda o algo parecido enrollado alrededor de su cabeza, a la altura de la nariz. Extrañamente sintió su nariz más pequeña. El dolor de la espalda se había pasado, pero al tantear allí sintió algo adicional a su cuerpo. Un parche bastante grande le cubría una parte considerable de la espalda. Se encontraba acostado sobre una cama de colchón blando, sábanas y cubrecamas blancos. Las paredes de la habitación en la que se encontraba eran de color blanco también, así como el resto de las camas. Solo cuando miró alrededor se dio cuenta de que no estaba solo allí. En la cama de al lado, alguien dormía todavía, de espaldas y con el rostro tapado por varios parches. Leer el resto de esta entrada »

Antes que nada, chicos, quisiera disculparme por la demora con que escribí este capítulo. A pesar de todo, le he puesto mucho cariño y esfuerzo, al igual que al resto de ellos. Espero que les guste y que lo comenten.

Además de ello, quería avisar que, por motivos de tiempo (ya se habrán dado cuenta), publicaré un capítulo a la semana, a diferencia de los dos que había anunciado anteriormente. Espero que comprendan esta decisión que he tomado, aunque, si en alguna semana alcanzo a escribir dos, por supuesto que los subiré ambos. Ahora, les dejo el capítulo.

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Al final de la carta, firmaba Bruno Visic, director del colegio. Claro, era allí en donde había leído ese nombre antes. El actual profesor de Raíces mágicas de América era el anterior director. Era muy extraño, creía que nunca antes había visto algo como eso, que cambiaran al director de un colegio cuando quizá ya estaba todo el año planificado. Simplemente lo olvidó, guardó la carta en su maleta y se fue al exterior, a pasear por los terrenos. Leer el resto de esta entrada »

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